...y no, no me he vuelto antipirómana de momento. De hecho prendería fuego a la empresa en que trabajo ahora mismo.

El asunto viene por el negocio de quemar. Quemar residuos, concretamente. El negocio de las incineradoras de basura.

A ver, vayamos por partes. Entiendo que es necesario deshacerse de los residuos orgánicos que no pueden reciclarse, porque un vertedero permanente no es la solución. Pero también entiendo que las incineradoras deben estar a una distancia prudencial de los lugares habitados, deben ubicarse en sitios donde el impacto ecológico sea mínimo (por ejemplo, en zonas no susceptibles a filtraciones de sustancias contaminantes en el subsuelo), y si se trata de usar tecnologías punteras no demasiado probadas, hay que extremar las precauciones. De ahí el disgusto que los ciudadanos de Alcalá de Henares y de Daganzo tenemos con la incineradora que se va a ubicar entre ambas localidades, si bien muy cerquita de Alcalá. En particular, en una ZEPA. En la cual también se están construyendo viviendas. Desde luego, si yo fuera un ave, no sé yo si me iría a aparearme a una macroincineradora. Claro que como no soy ave (aunque sea un poco patosa, pero creo que eso no cuenta), tampoco puedo estar segura.

En El Portal de Alcalá de Henares publican, de manera bastante objetiva, a mi parecer, los principales pros y contras del proyecto. Yo principalmente veo tres problemas fundamentales (no los únicos, pero sí los que considero más severos), que son:

  1. La ubicación respeta la ley en lo referente a distancia hasta el centro urbano (más de 2 km). Pero en una ciudad como Alcalá, de más de 160.000 habitantes (censados), esa distancia supone tranquilamente meter la incineradora en la ciudad, sin despeinarse. De hecho, va a estar muy cerquita de varias zonas de viviendas, así como literalmente pegada a un enorme polígono industrial en el que trabajan muchos alcalaínos (por ejemplo: mi padre. Otro ejemplo: el vecino de enfrente). Con lo que eso conlleva de olores y contaminación, y mermas en la salud de los ciudadanos.
  2. La tecnología a usar (plasma) no está suficientemente probada en volúmenes de basura como los que se contemplan, de 32 municipios de la zona. Sí, es cierto que dicen que se va a incinerar sólo el 6% de la basura recibida con ese método. Pero el 6% de la basura generada en 32 municipios es mucha basura. Francamente, no veo prudencia ni preocupación por los ciudadanos al usar una técnica poco probada tan cerca de viviendas y lugares de trabajo.
  3. La ubicación es, cuanto menos, dudosa. Se trata de una zona ZEPA en la que, además, existe riesgo de filtración de residuos en el subsuelo. La solución que se propone es emplear medidas de seguimiento y correctivas, es decir, intentar minimizar los daños cuando éstos se produzcan. Eso es ecologismo y protección ecológica de una zona. Sí señor.

Hay más razones que esgrimir (olores, contaminación, aumento del tráfico... porque seamos sinceros, para cuando quieran haber desdoblado la carretera de Daganzo, han podido pasar unos cuantos años: eso también es un macroproyecto). Pero bueno, todas esas razones ya se esgrimieron en la manifestación de ayer domingo antes de ayer domingo (es lo que tiene que La Coctelera falle, que las cosas no se publican... suerte de guardar primero como borrador...). Por cierto, hay fotos.

Ah, se me olvidaba: también hay una campaña online de recogida de firmas contra la incineradora. Quien se sienta solidario, ya sabe...